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Uno de los posts más egoístas que escribiré (soy tía)

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Tengo guardado en mi ese sentimiento de ser madre hace casi 5 años. Ese de tener en mi vientre un bebé que nació de mi, de mi cuerpo, mi sangre, mis células. Sensación que tengo insertada en mí todos los días de mi vida en cada actividad que realice sea donde esté. 

Lo que no tenía, lo que me faltaba, lo que ignoraba por completo era ese rol, que hasta se vuelve un sentimiento, el ser tía. Es como cuando pienso cómo éramos antes del internet.  O sea cuando no sabíamos que existía y nos creíamos seres completos en el sentido de la dependencia hacia una herramienta. Hoy confieso que pataleo antes de asumir que a veces el internet puede no dar lo mejor de sí.

Pero no me desviaré en tocar temas domésticos materiales (que by The way sin internet no podría publicar este post). Me centraré en comentar lo profundamente genial que se siente experimentar el tiazgo (si es que esa palabra existiera, no lo sé) que vendría a ser el paralelo a maternidad, en un grado menor de familiaridad con el bebé.

Pero qué tanto? Si “tía” ya era? Claro que sí, de los hijos de mis primas hermanas, De los hijos de mis amigas. Pero queridos, no seamos hipócritas, no comparemos. Lo que nunca había sido, de lo que no me había percatado antes, o lo que incluso había hasta subestimado (sí, en serio), era el tener un sobrino que me haya dado un hermano mío (era mi única opción pues sólo somos dos). Y en mi caso no es solo eso, sino también es el hijo de mi amiga del colegio. O sea, debería estar encadenada en la clínica en estos momentos no? (Confieso que estoy a punto de volver a conocer a la pequeña y decirle “hola! Bienvenido al mundo cruel, lleno de tráfico y combis, pero también de  naturaleza y gente buena”).

Y me pongo a pensar que ser tía de sangre, luego de ser madre, es como pensar en chorrear el instinto maternal que ya conozco muy bien en una hija prestada. Siento que es como el verano siguiente de las clases de natación cuando no he olvidado lo que me enseñaron el año anterior. Siento que me sé todas las respuestas y que las quiero decir con la mano levantada en la carpeta de la primera fila, pero que hay una recién nacida que prefiere a la alumna que acaba de entrar al salón y que está en proceso de aprendizaje. 

Entonces, guardo mi energía para una segunda etapa. Para cuando los padres me necesiten y puedan depositar en mi toda su confianza, porque ya pasé la prueba maternal. Ya aprobé, ya me dieron mi diploma. Y lo mejor de todo, sin haber jalado, sin haber llevado nivelación ni quinta nota. Sin haber triqueado (yo, jamás).

Yo solo miro el futuro y sonrío.

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Mi dependencia al Waze

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Si la mañana me juega una mala pasada y hace que me demore un poco más de la cuenta, tengo gracias a Dios a Waze en mi teléfono.

En algún momento dejó de funcionar. No sé si fue que no actualizé el iOS pero simplemente dejé de usarlo e intenté confiar en mi instinto. Sin importar la hora tomaba la misma ruta para ir al colegio. 

Hasta que un día sufrí de un par de atracones de una hora sin opción a salida o a cambio de calle. 

Nunca más. Hice todo lo posible para actualizar lo que tenía que cambiarse y conecté nuevamente con este app que sobre todo en las mañanas me ha ayudado a llegar temprano. 

Salgo a una hora bastante prudente a favor del sueño de mi hijo. Lo levanto 6:45 am (no es tan tan temprano versus la madrugada que deben interrumpir otros niños). 

Salir con calma, manejar riéndote a estas horas es un deber. Una responsabilidad. Ir con paciencia para afuera del carro y para adentro. 

Además, aparte de llegar temprano tengo varias rutas nuevas que no conocía. 

El día que descubra la bondad del Snapchat por ahí que me vuelvo heavy user. Como con Waze.

El artículo que necesitaba leer y que necesito que leas

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Hijos únicosTema delicado.

No hay quien luego de “y cuándo se casan?” No pregunte el “y te quedas con uno?”

Para todos aquellos que siempre quieren meter su cuchara acerca de por qué no debo tener solo un hijo, les dejo este oportuno artículo en mi vida, que acabo de releer.

Yo no estoy a favor o en contra de tener 1 o más hijos. Estoy 100% a favor del respeto de las decisiones de los padres que escogen una opción o la otra. 

Hay que aprender a escuchar los pensamientos de los demás, a procesarlos en silencio y a no entrometerse. 

RESPETO en mayúsculas. 

Me encanta tener un solo hijo y seguramente me encantaría tener también dos, o tres, o cuatro. Quién sabe? 

Lo que no me gusta, lo que hace que mis oídos sangren, lo que subestima mi inteligencia, son esos pseudo argumentos que no tienen legitimación, faltos de verdad, que se repiten de boca en boca sin llegar al cerebro humano.

Entonces, dichosa estoy de haber encontrado este artículo en Serpadres.es y les cito todo el texto para que lo disfruten como yo (espero).

Enjoy! 

Hijos únicos: ¿en qué son diferentes?

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¿Estoy educando bien a mi hijo?

G. Stanley Hall, psicólogo de finales del siglo IXX, fue uno de los impulsores de la psicología infantil, y el autor del primer prejuicio hacia los hijos únicos. Según este peculiar personaje, ser hijo único era, nada más y nada menos, que una enfermedad en si misma.
A lo largo del tiempo parece que la idea, de algún modo, ha permanecido. Hoy en día toda esta serie estereotipos asociados a los hijos únicos que han estigmatizado tanto a niños – de egoístas, mimados, poco sociables o poco empáticos – como a sus padres- que terminan sintiéndose culpables por no haberle “dado un hermanito”-, siguen estando vigentes. Pero no desesperéis, parece que la cosa va cambiando poco a poco.

Ahora sabemos la gran influencia que tiene en el desarrollo de la persona los nueve meses de gestación y el primer año de vida. Lo que suceda en este periodo de tiempo determinará en gran medida si somos más o menos sociables, nuestras capacidades intelectuales, nuestra empatía, la aprehensión y la relación con el otro en general. Es decir, las personas que influirán más en las características del niño serán los propios padres en esta etapa tan sensible del desarrollo. Lo que ocurra después, con o sin hermanos, constituirá sólo una parte de la formación del carácter.

Afortunadamente, en los últimos años muchos expertos se han dedicado a poner a prueba las suposiciones acerca de los hijos únicos, a contrastarlas científicamente. Los resultados que han obtenido distan mucho de todos estos prejuicios. Empezamos a ver de una manera más amplia lo que significa ser hijo único, sus puntos fuertes y debilidades, sus ventajas y desventajas.

En la actualidad cerca de un 40% de las parejas que tienen hijos, deciden tener uno solo. Los motivos son variados: la cuestión económica, el desarrollo en el mundo laboral de la mujer, el inicio más tardío de la crianza, etc. Veamos entonces cuáles son algunas de las ventajas e inconvenientes.

Por una parte las ventajas de tener hermanos son evidentes y repetidas asiduamente. Tener compañeros de juego, acostumbrarse a compartir tanto la cotidianidad como la atención paterna, recibir menos presión en cuanto a las expectativas de los padres (que de algún modo quedan “repartidas” entre los hermanos), se tienen entre ellos para entretenerse. Por otra parte los cuidados de los padres cuando se hacen mayores o enferman quedan repartidos, el tener “compañeros” a lo largo de la vida cuando los padres ya no están, así como una familia más extensa para sus propios hijos, son otros puntos importantes.
Las ventajas de ser el único

Pero no pensemos que ser hijo único no tiene las suyas. Ellos tienen el cariño de sus padres sólo para ellos, lo cual les proporcionará mayor confianza y seguridad. Tienen más disponibilidad de sus padres para ayudarles con los deberes, etc. Los recursos económicos se destinan sólo a ellos, lo que se traduce en más posibilidad de realizar actividades extraescolares, vacaciones, campamentos, etc.; y más adelante educación universitaria si se da el caso.

Por otra parte, las investigaciones que se han hecho al respecto del desarrollo de las características de personalidad indican que no existen diferencias significativas entre niños con hermanos y únicos a nivel de sociabilidad, de si son más o menos consentidos, de carácter más o menos difícil, o en introversión y extroversión. En cambio, donde sí hay diferencia es en los logros académicos y laborales. Los niños únicos sacan mejores notas en los exámenes, consiguen niveles de educación más altos y mayores logros tanto a nivel educativo como profesional. Suelen ser más críticos y observadores (puesto que reciben más atención y se ven involucrados en más conversaciones adultas), y a menudo maduran más prematuramente.

 

¿Qué hacer para facilitar un desarrollo sano a tu hijo único?

Ofrecerle oportunidades de relacionarse con otros niños. Las actividades extraescolares son muy buena opción, pero ojo, tampoco hace falta sobrecargarle! Facilitarle que pueda quedar con amiguitos fuera del cole, con primos si los hubiera.

Enseñarle a negociar, a resolver conflictos, a mediar.

Fomentar el pensamiento crítico y la opinión propia (no seguir sólo la de los padres), así como promover las actividades autónomas a partir de una cierta edad.

Intentar no cargarle mucho con nuestras expectativas. Poner objetivos alcanzables, para aumentar su autoestima sin demasiada presión sobre sus hombros.

Limitar razonablemente las posesiones materiales.

Incluirle en las conversaciones de los padres, en las decisiones en las que pueda participar, y en las tareas domésticas.

Beatriz Rubio Vicente es psicóloga infantil y perinatal en Vincles

Acá les dejo el link:

http://www.serpadres.es/3-6-anos/educacion-desarrollo/articulo/147705-hijos-unicos-en-que-son-diferentes

Mind re-set 

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Acabo de publicar lo que se siente cuando dejas a tu hijo al irte de viaje de trabajo (sentimiento un tanto distinto a cuando te vas de vacaciones). 

Pero ahora va la segunda parte que confiesa el lado “oscuro” de una madre. Ese lado de placer de poder estar 100% sola. No tener que estar pendiente de nadie más que tú y que tu única estúpida preocupación sea que te hagan bien el housekeeping.

Abrir el ojo, ir a correr al gimnasio por una hora completa sin cargo de consciencia, tomar desayuno y que alguien más lo prepare por ti, son solo dos pequeños detalles que no requieren nada de extraordinario. Pero lo disfrutas porque te lo mereces, sin que sea ningún trofeo de nada.

Y más allá de eso, el mayor de todos los placeres de estar sola en un cuarto de hotel es dormir como te plazca, en la posición que te dé la gana y las horas que te provoquen ininterrumpidamente. 

Tener la responsabilidad de criar a un hijo es lo mejor que me ha pasado, pero un break de una semana es válido y te refresca la mente, el cuerpo y el sueño. Y el sueño en todo nivel porque hasta he recordado episodios con cocodrilos (justo la noche que tuvimos una cena con la gente del trabajo y nos invitaron “aligator”) esta semana, cosa que había perdido en estos últimos meses.

Pero siempre el placer trae consigo dolor, dicen… (He leído y escuchado). Y mi dolor, gracias a Dios totalmente llevadero y nada grave, empieza con los días y horas finales del viaje. Empiezo a contar los minutos y el placer del sueño se va, y deja de ser profundo para despertar cada dos horas con la angustia de que no me deje el avión. 

Solo falta 1 vuelo. 

   

La Maternidad exclusiva no elimina la masculinidad en los niños

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http://www.peggydrexler.com/articles/MujerUnicaarticlebyAnaAliciaDeJesus.pdf

Aquí les comparto este artículo que encontré en internet, sobre la tendencia en Estados Unidos de una responsabilidad únicamente de la madre, y de cómo esto no elimina la masculinidad en los hijos varones.

Me encantó “una buena mamá es capaz de cambiar pañales y de enseñar fútbol”.

Está muy interesante. Qué bacán es comprobar que la maternidad es infinita.

Han jugado “yo nunca”?

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Yo nunca voy a darle el desayuno a mi hijo en el carro mientras lo llevo al nido (salud por eso).

han jugado yo nunca una mamá loca

Claro hija, esto sucede por intentar muchas cosas a la vez, como ser una mamá medianamente responsable, trabajar fuera de casa, tener un estilo de vida ligeramente saludable (léase intentar correr 3 veces por semana) y por último pero no menos importante, hacer un MBA.

A esto le añado la necesidad de mantener las relaciones amicales, familiares y demás (como que también estoy casada, detallito eh?). Entonces por supuesto que whatssappear necesita una inversión de tiempo. Gracias al cielo estoy desarrollando reflejos mientras manejo.

Entonces a qué quiero llegar? A que una nunca puede decir ese famoso “yo nunca” porque ya voy acumulando más de uno.

Este con el que inicio este post es solo uno, que me jode, porque siempre me aluciné la mamá perfecta, que se levantaría temprano para preparar el desayuno y levantar al niño, con tiempo, para no correr, no hiperventilarase ni atorarse con los rompe muelles. Pero no, la realidad es que la perfección como la tengo en la cabeza no funciona. Es incompatible con la vida.

Entonces, a replantear la vida, la perfección, y la manera de tomar el desayuno.