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La bendita faja post parto

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Luego del parto o la cesárea tienes poco espacio en la cabeza para las cosas triviales de la vida. Y acordarte cada día de ponerte la faja luego de bañarte en las mañanas debe estar dentro de tus prioridades (ojo que el baño diario es, por sí mismo, un objetivo importante a alcanzar en la etapa post parto) Pero volviendo a la reducción del abdomen, parece un tema frívolo, pero volver a tu forma luego de haberte inflado y subido 12 kilos, como fue mi caso, no es juego.

De hecho tiene mucho que ver qué clase de alimentación has tenido durante las 40 semanas de embarazo, e influye la cantidad de calorías que comerás mientras estás en la etapa post parto. Y claro que tiene que ver la lactancia. Yo comía todo lo que estaba a mi alcance y bajé 12 kilos en 3 semanas, mientras me dedicaba a mi nuevo trabajo: dar de lactar.

Pero creo que la maravillosa faja ayudó a devolver todo a su sitio. Lo sientes, lo crees, lo ves.

Te la recontra recomiendo futura madre.

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12 kg

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Embarazada aumenté doce kilos. Yo me sentía súper bien, pero luego, vi la foto que me tomó mi mamá el último día de mi embarazo cuando salía de la peluquería y créanme, era enorme.
Enorme dentro de los parámetros de salud, claro. Comí dentro de los márgenes de la cordura, tratando de limitar dulces, postres, azúcares y grasas. De igual manera existía el antojito que no iba a ignorar. Y aún así, en esa imagen me vi inflada.

Y qué es lo que más se te hincha futura madre? ( imagino que querrás saber?) pues los pies, los cachetes, las caderas.

En mi caso, bastaron solo tres semanas de lactancia exclusiva para llegar a mi peso inicial. Y en cuatro meses pesaba cinco kilos menos que cuando comencé el embarazo. Pero es verdad que cuando dejas la lactancia debes tener cuidado con lo que comes porque el peso se te puede disparar.

Me acuerdo de una de las primeras citas de Fausto ya nacido en el pediatra. En la sala de espera, donde se juntan todas las mamás y sus hijos de todas las edades, había una chica joven, bastante grande y voluptuosa que me comentaba que ella se había dedicado, no a comer, sino a tragar, y que no le había importado nada. Llegó a aumentar veinticinco kilos. Su meta era hacerse la liposucción, qué tanto…

Y una que empezó a correr a los dos meses y medio para no perder el ritmo…