Archivo de la categoría: mamá primeriza

Nuestro día de suerte

Estándar

mi día de suerte

Hoy el tráfico ha estado terrible.

O sea, me levanto muy temprano para ir a hacer deporte hasta las 6 am. Luego regreso y ya estoy muy despierta para alistarme a mí y a mi hijo de 4 años para ir al colegio. Pero algo en mí dice que debe acabarse la leche de almendras (porque claro, se la he preparado yo). Entonces, la taza de Mickey debe quedar vacía. Y como tiene él mucha paciencia, demora y demora y yo solo veo el reloj sonrientemente y le digo “apúrate”.

Pero a la vez pienso, si se acaba de levantar, por qué tendría que tomarse la leche de almendras tan rápido? Entonces, como Peppa y George nos acompañan en la mesa, nos reímos un rato los cuatro. Y sobre todo, cuando que George solo dice “Dinosaurio” como respuesta a las preguntas más importantes.

 

Y llega el momento de salir. Entonces apuramos el paso y subimos él, yo y los diversos paquetes al carro: mi laptop, mi cartera (que pesa), a Peppa, a George, la lonchera del colegio, el bolso del libro de la biblioteca, el termo del jugo de frutas. Y con todo eso y el cinturón puesto, salimos al colegio.

Ponemos música, claro, para relajarnos. Respiro con el abdomen, de manera profunda, como en el yoga, para estar lo más tranquila posible. Tanto así que cuando llego al punto medio del camino y los carros no avanzan y además decido tomar el peor camino, nada pasa! Seguimos enteritos los 4. Incluso cuando Waze no reacciona, todo tranquilo! Porque es miércoles de Semana Santa y es como si fuera viernes. Entonces voy advirtiendo al pasajero más lindo que probablemente (aunque dentro de mí lo aseguro), vamos a llegar por la puerta de vidrio, donde llegan los niños que pasan las 8:00 en punto. Donde la otra profesora los lleva al salón. Esto para que vaya asumiendo que no tendremos despedida romántica en la puerta del salón.

Y cuando todo parecía estar ya perdido, pero siempre con una sonrisa, el Señor del cielo nos bendijo dejándonos abierta la otra puerta. La de los niños que llegan temprano, caminando, con sus papás, relajados, sin correr. Y es recién cuando entramos al colegio y nos damos cuenta de que la luz en el túnel todavía existe, cuando mi hijo me dice “mamá, chócala” (o sea give me five!). Qué felicidad! Es nuestro día de suerte! Entonces, tuvimos la hermosa oportunidad de estar cinco minutos más juntos, de hacer pila en el baño (él, porque yo luego sufrí un poco), de lavarse las manos, de abrazarnos en la puerta del salón mil veces y de decir “que te vaya lindo hoy”.

Hemos prometido que luego de los días libres, este niño se levantará un poquito más temprano, para no tener estos estreses locos y matutinos.

Contar lo que me pasó de regreso, que necesitaba hacer pila en el tráfico yendo al trabajo, no es nada! Cero preocupaciones, porque todo salió bien.

El artículo que necesitaba leer y que necesito que leas

Estándar

Hijos únicosTema delicado.

No hay quien luego de “y cuándo se casan?” No pregunte el “y te quedas con uno?”

Para todos aquellos que siempre quieren meter su cuchara acerca de por qué no debo tener solo un hijo, les dejo este oportuno artículo en mi vida, que acabo de releer.

Yo no estoy a favor o en contra de tener 1 o más hijos. Estoy 100% a favor del respeto de las decisiones de los padres que escogen una opción o la otra. 

Hay que aprender a escuchar los pensamientos de los demás, a procesarlos en silencio y a no entrometerse. 

RESPETO en mayúsculas. 

Me encanta tener un solo hijo y seguramente me encantaría tener también dos, o tres, o cuatro. Quién sabe? 

Lo que no me gusta, lo que hace que mis oídos sangren, lo que subestima mi inteligencia, son esos pseudo argumentos que no tienen legitimación, faltos de verdad, que se repiten de boca en boca sin llegar al cerebro humano.

Entonces, dichosa estoy de haber encontrado este artículo en Serpadres.es y les cito todo el texto para que lo disfruten como yo (espero).

Enjoy! 

Hijos únicos: ¿en qué son diferentes?

 Ver test

¿Estoy educando bien a mi hijo?

G. Stanley Hall, psicólogo de finales del siglo IXX, fue uno de los impulsores de la psicología infantil, y el autor del primer prejuicio hacia los hijos únicos. Según este peculiar personaje, ser hijo único era, nada más y nada menos, que una enfermedad en si misma.
A lo largo del tiempo parece que la idea, de algún modo, ha permanecido. Hoy en día toda esta serie estereotipos asociados a los hijos únicos que han estigmatizado tanto a niños – de egoístas, mimados, poco sociables o poco empáticos – como a sus padres- que terminan sintiéndose culpables por no haberle “dado un hermanito”-, siguen estando vigentes. Pero no desesperéis, parece que la cosa va cambiando poco a poco.

Ahora sabemos la gran influencia que tiene en el desarrollo de la persona los nueve meses de gestación y el primer año de vida. Lo que suceda en este periodo de tiempo determinará en gran medida si somos más o menos sociables, nuestras capacidades intelectuales, nuestra empatía, la aprehensión y la relación con el otro en general. Es decir, las personas que influirán más en las características del niño serán los propios padres en esta etapa tan sensible del desarrollo. Lo que ocurra después, con o sin hermanos, constituirá sólo una parte de la formación del carácter.

Afortunadamente, en los últimos años muchos expertos se han dedicado a poner a prueba las suposiciones acerca de los hijos únicos, a contrastarlas científicamente. Los resultados que han obtenido distan mucho de todos estos prejuicios. Empezamos a ver de una manera más amplia lo que significa ser hijo único, sus puntos fuertes y debilidades, sus ventajas y desventajas.

En la actualidad cerca de un 40% de las parejas que tienen hijos, deciden tener uno solo. Los motivos son variados: la cuestión económica, el desarrollo en el mundo laboral de la mujer, el inicio más tardío de la crianza, etc. Veamos entonces cuáles son algunas de las ventajas e inconvenientes.

Por una parte las ventajas de tener hermanos son evidentes y repetidas asiduamente. Tener compañeros de juego, acostumbrarse a compartir tanto la cotidianidad como la atención paterna, recibir menos presión en cuanto a las expectativas de los padres (que de algún modo quedan “repartidas” entre los hermanos), se tienen entre ellos para entretenerse. Por otra parte los cuidados de los padres cuando se hacen mayores o enferman quedan repartidos, el tener “compañeros” a lo largo de la vida cuando los padres ya no están, así como una familia más extensa para sus propios hijos, son otros puntos importantes.
Las ventajas de ser el único

Pero no pensemos que ser hijo único no tiene las suyas. Ellos tienen el cariño de sus padres sólo para ellos, lo cual les proporcionará mayor confianza y seguridad. Tienen más disponibilidad de sus padres para ayudarles con los deberes, etc. Los recursos económicos se destinan sólo a ellos, lo que se traduce en más posibilidad de realizar actividades extraescolares, vacaciones, campamentos, etc.; y más adelante educación universitaria si se da el caso.

Por otra parte, las investigaciones que se han hecho al respecto del desarrollo de las características de personalidad indican que no existen diferencias significativas entre niños con hermanos y únicos a nivel de sociabilidad, de si son más o menos consentidos, de carácter más o menos difícil, o en introversión y extroversión. En cambio, donde sí hay diferencia es en los logros académicos y laborales. Los niños únicos sacan mejores notas en los exámenes, consiguen niveles de educación más altos y mayores logros tanto a nivel educativo como profesional. Suelen ser más críticos y observadores (puesto que reciben más atención y se ven involucrados en más conversaciones adultas), y a menudo maduran más prematuramente.

 

¿Qué hacer para facilitar un desarrollo sano a tu hijo único?

Ofrecerle oportunidades de relacionarse con otros niños. Las actividades extraescolares son muy buena opción, pero ojo, tampoco hace falta sobrecargarle! Facilitarle que pueda quedar con amiguitos fuera del cole, con primos si los hubiera.

Enseñarle a negociar, a resolver conflictos, a mediar.

Fomentar el pensamiento crítico y la opinión propia (no seguir sólo la de los padres), así como promover las actividades autónomas a partir de una cierta edad.

Intentar no cargarle mucho con nuestras expectativas. Poner objetivos alcanzables, para aumentar su autoestima sin demasiada presión sobre sus hombros.

Limitar razonablemente las posesiones materiales.

Incluirle en las conversaciones de los padres, en las decisiones en las que pueda participar, y en las tareas domésticas.

Beatriz Rubio Vicente es psicóloga infantil y perinatal en Vincles

Acá les dejo el link:

http://www.serpadres.es/3-6-anos/educacion-desarrollo/articulo/147705-hijos-unicos-en-que-son-diferentes

Mitos sobre la Lactancia

Estándar

Mamá lactante
Infórmate y que tu naturaleza fluya.
Nadie debe decirte qué hacer.
Nadie sabe más que tú sobre tu bebé.
Empodérate y hazla linda!

http://www.elpais.com.uy/vida-actual/mitos-lactancia-materna.html