Archivo de la categoría: experiencias de madre

Qué rico es el humus!

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Si la vida te da garbanzos, humus será. 

No soy la gran cocinera, ni tampoco vegana. Pero de cuándo en cuándo imagino platos hasta que logro concretarlos.

En este caso estuve pensando en humus de garbanzos.
Hace dos noches puse a remojar los garbanzos que tocaban en la lista del menú (tengo un cronograma de comidas de 50 días aproximadamente que va rotando) y al día siguiente solo me tocó sancocharlos pensando en llevarlos a un desayuno con mis amigas.

Revisé la receta en You Tube que lo tiene absolutamente todo y era muy fácil para ser verdad, así que la hice. 

Sancocharlos para mí era un gran reto pues era la primera vez para mí. En una hora estuvieron listos. Luego, licué algunos con aceite de oliva, ajo, sal y pimienta porque era lo que tenía a la mano y no podía ir a comprar nada. 

El sabor estaba deli. La textura un poco seca. Pero no hay nada que un poquito de aceite de oliva no pueda solucionar. Al día siguiente me hice un sandwich de los dioses.

En un pan pita coloqué una cantidad importante de humus, encima puse palta con sal, lechuga y tomate. No digo más

Sandwich saludable

Sandwich con humus

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Un sábado diferente #NiUnaMenos

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El año pasado no fui a la marcha #NiUnaMenos. No pude.

Ayer, sábado 25 de noviembre fui con mi hijo de 5 años y una amiga. Caminamos 20 minutos desde cada hasta la estación y nos metimos en el Metropolitano y llegamos rápidamente a la Estación Central en el Centro Cívico.

Salimos de la estación y comencé a sentir el sentimiento colectivo, las ganas de expresión y la sed de justicia. Gente de todas las edades, familias, amigos, instituciones, grupos organizados. Todos, a favor de esta misma causa. Un sentimiento bonito, todos con el mismo objetivo.

Como les comento, estaba yo con mi hijo de 5 años. Y mi objetivo con él era vivir una experiencia distinta, bonita, interesante, que le despierte los sentidos y poco a poco el interés de este tipo de expresiones.

¿Y cómo explicarle? 

Siempre he pensado que hay que ser sincero. Transparente. Pero dosificando de acuerdo a la edad. Y cuando le dije que iríamos, él siempre me dijo que sí. Pero no entendía eso de la marcha. “¿Acaso vamos a marchar”? me dijo y de hecho en un momento del recorrido marchamos los dos como soldados, riéndonos claro.

Pero bueno y ¿por qué? Pues porque hay cosas injustas que suceden en el Perú, le dije. Como también le conté que hay mucha violencia. A lo que tuve que añadir que eso significaba que hay en el Perú muchas mujeres, niños y gente a la que le pegan, gritan, y maltratan en sus propias casas. Donde sus propias familias les hacen daño. Entonces estábamos ahi para que se nos escuche y sepan lo que se está pidiendo. 

Y no tuve otra pregunta más. Solo tuve un positivo acompañamiento de 2 horas y media de caminata ininterrumpida. 

Vimos todo tipo de expresiones. Víctimas, mujeres con discapacidad, movimientos artísticos, batucada, baile, arengas sin parar.

Cada expresión era original, distinta y todas me dejaban pensando. Todas me hacían volver a un lugar en mi mente donde había almacenado un comentario de esos. Por ejemplo, lo que decían los niños del José Antonio Encinas “ni sumisa ni obediente, me quiero libre y valiente”.  Cuántas veces en mi niñez, en el colegio, por ejemplo, me recalcaron que la obediencia era el camino… esa obediencia ilógica, sin cuestionamientos. Nada más equivocado.

En un momento nos topamos con una de las mejores banderolas que vi. La del mensaje de los niños: “Marchamos ahora para no tener que marchar de grandes”. No podía resumir mejor lo que tenía en la cabeza. El por qué mi hijo estaba ahi conmigo. ¿Cómo hacer que estos temas sean relevantes para él cuando sea grande si no hago que lo sean de niño?

Las personas adultas tienen sus propios intereses, pero lo que vives en la niñez te marca definitivamente un camino para la vida. Estar ahi era un mensaje para mi hijo: ser un actor de paz y sobre todo un vigilante de los derechos de todos.

Y poco a poco pasaron las horas, mientras recorríamos el centro de Lima, y claro que mi hijo empezó a quejarse del cansancio. Pero finalmente aguantó.

Cuando llegamos a la casa me dijo “Me encantó ir a la marcha”. 

Fue una tarde de sábado diferente para él y para mí. Terminamos agotados pero con el corazón lleno de sentimientos y la cabeza con muchas ideas dando vueltas.

Se acerca la Navidad y el santo de mi hijo! Hagamos espacio!

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Viene la Navidad tan comercial, tan llena de regalos de plástico. Tan llena de comida.

Y en el cuarto de mi hijo no entra un alfiler. 

A esto sumémosle que además de la llegada de Papá Noel, es también el cumpleaños. 

Basta ya!

Hago un llamado al universo y a quienes me rodean para que no lleguen con millones de regalos. 

Definitivamente en estos días organizaré todo el cuarto y separaremos esos juguetes que ya no serán parte de nuestras vidas. 

Y la invitación al cumpleaños tendrá un claro llamado a no sentirse obligado a no traer regalo y a no sentirse mal por hacerme caso. 

Cómo hacer arreglos en casa cuando tienes niños

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Me cuesta tomar la decisión de hacer arreglos en casa por varias razones. Primero porque trabajo fuera de ella, porque ando full, porque prefiero disfrutar de mi tiempo con mi familia, porque mi casa es pequeña, y porque tengo un niño de 5 años y 10 meses.

“Todas son excusas”, dice una parte de mi cerebro al pensar esto. Porque finalmente es mi casa y debo dedicarle un tiempo para que se mantenga bien. Siempre estando en el punto medio de los ritmos de cambio. En mi caso no los hago muy seguido, pero los hago. 

Que trabajo full time? Sí, pero he podido arreglármelas porque el carpintero era de confianza. Y además la señora que me ayuda en casa estuvo dándome una mano con la compañía al señor de los trabajos y con la respectiva limpieza luego de la lijada de puertas que levanta una cantidad de polvo impresionante que parece que lo tapa todo, hasta el último rincón.

Y confieso que tuve que hacer malabares ya que tuve como objetivo principal que mi hijo no esté en casa mientras se realizaran los trabajos. Por la sensilla razón de evitar que inhale algún tipo de olor de por ejemplo la laca o base de la madera con la que trabajaron las puertas. Lo que hicimos fue mantener las ventanas de toda la casa abiertas por completo hasta que llegábamos por la noche. No quedaba mucho rastro.

Además, si mi hijo se quedaba en casa mientras se trabajaba, iba a estar bastante pendiente de lo que sucediera en el paso a paso de los arreglos. Y no le quiero limitar la capacidad de preguntarlo todo ni de descubrir. Pero tuve que elegir entre optimizar el tiempo de los trabajos en casa, donde la casa está revuelta, y lo otro. Perdóname hijo!

Arreglé todas las puertas de mi casa, les hicieron mantenimiento y quedaron lindas. Cambié la zapatera de mi clóset por una empotrada, con correderas que le dan más amplitud. Colocaron las puertas de los clóset de mi hijo y mi esposo que estaban resposando en la pared porque se habían salido. Pinté las rejas de las ventanas de color blanco, a lo country style y me encanta cómo quedaron. Lo bueno es que las rejas se las llevaron para pintarlas, como la mayoría de las puertas (menos la de los baños por favor).

Y ahora pienso en las demás tareas de la casa. Tengo que tomar fuerzas (y ahorros, hay que decirlo) para hacerlas. En mi caso 

Cómo haver arreglos en casa cuando hay niños

Arreglos en casa

Zapatera nueva, arreglos cuando hay niños en cass

Zapatera nueva

me toca cambiar el repostero o mueble de la cocina. Algún día, cuando los astros estén de mi lado, lo haré. 

Cómo hacer arreglos en casa cuando hay niños

Arreglo de puertas

Pescado para el niño

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Mi hijo ama el pescado. Sobre todo el frito. A mí también me encanta. Es súper rico y alimenta un montón. 

Tanto le gusta que hoy, aparte del plato del almuerzo que tocaba pidió aparte un pedazo de pescado frito. 

El menú de hoy era torreja de coliflor. En este caso compré Trucha, y estaba buenaza.

Es importante que los niños desde pequeños entiendan que una alimentación saludable previene enfermedades y algunas condiciones físicas.

Además, tengo gente en la parte de arriba de mi árbol genealógico con problemas de diabetes. Entonces, yo aunque me gusta comer rico, entiéndase grasa, dulce, los evito y trato de enamorarme un poco más de las verduras y frutas. 

Cuesta muchísimo. Porque a donde mires en esta sociedad del alimento vacío en nutrientes y lleno de azúcar, es difícil encontrar en cada esquina opciones saludables y que no te rompan el bolsillo.
Aunque si lo vemos por el otro lado, tengo claro que si invierto en mi alimentación y en la de mi hijo y en la de la familia completa, ahorraré en curaciones de enfermedades. 

Pero cuesta. Y bastante. 

Yo hago, aunque no cocino, el menú de la casa. Y mi objetivo principal es tener una dieta balanceada para todos. Entonces he incluido hace mucho tiempo, los fideos y arroz integrales. Y trato de tener un plato con pollo o carne 2 veces a la semana, como máximo. 

Ayer tocó trucha con arroz y ensalada, hoy torrejas de coliflor y mañana será olluco. 

Yummy! 

Un hombre me ama

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Ay, el amor!

Esa cosa que nadie entiende, de la que muchas personas hablan, y pocos tienen. 

Bueno. De eso, orgullosa yo, quiero declarar que tengo mucho. 

Acá una prueba clara de ello. 

Y quién mejor que tu propio hijo para demostrar desde pequeño transparentemente su amor.

Que sepa, identifique y procese en su mente que el amor se siente y se expresa de manera positiva.

Él tiene cinco años y desde que puede escribir, una de sus creaciones es este tipo de cartas.

La gran pregunta es ¿hasta cuándo las recibiré?

Tú, hombre, hijo ¿le has escrito una carta de amor a tu madre últimamente?

Mi hijo me hace cartas

Carta de amor

Abrir el ojo a las 6 am es un chancay!

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Llega el momento de la verdad. De pronto el hijo ya va al colegio y te viene a la mente la advertencia que te hicieron en el nido de “ahí tiene que llegar temprano”. Es entonces cuando mi ánimo de madre empeñosa se resetea para lograr el objetivo: llegar a la hora, temprano, a la puerta del salón.

Y empieza el trabajo como de atrás para adelante. Y la conclusión en esta parte de la vida, para una madre como yo que se encarga de la logística matutina para salir de casa hacia el colegio, es primero alístate tú madre, ten el desayuno listo y luego, recién en ese momento, prepara al niño.

Entonces calculen unos 40 minutos a paso de atleta para salir de la cama, dejar el desayuno listo, preparar la lonchera (que ojo esta es sin pensar, obedeciendo al cuadro semanal), meterme a la ducha, cambiarme, peinarme para poder tener los 6 sentidos con el peque.

Gran aguante y esfuerzo les digo, pero como la victimización jamás es un camino, siempre me puse a pensar en todas las familias del mundo que hacen lo mismo que yo. Podríamos decir que todas ellas con niños en edad escolar, sobre todo los más pequeños, se adaptan a este tipo de ritmo cardiaco casi, pero que se vive con amor, motivación y pasión. 

Ya he dicho yo que es uno de mis momentos favoritos del día.

De lunes a viernes me despierto a las 6 am y quiero confesar que es cansador, pero soy muy feliz. 

Y recién con esta experiencia me di cuenta de lo común que es esta práctica en tantos padres y madres y sobre todo, sentí en mí un gran reconocimiento a todas las mamás y papás que se organizan para ser acompañantes activos en el desarrollo de su hijo como motivadores de los niños para vivir cada día de manera distinta al anterior de manera especial. Y al decir común no sentí ser una más del montón, si no, sentí una pertenencia a una comunidad que empuja hacia adelante y que da ánimos sin siquiera hablar.