Archivos Mensuales: agosto 2015

Sopita reparadora

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a mi hijo le duele la panza y está empezando con un resfrío leve.

Qué mejor que una riquísima sopa de verduras?

Hervir con mucha agua: media cebolla. Zanahorias, papa amarilla, cebolla China, apio, hacia el final, quinua, espárragos y fideos.

Que huela toda la casa muy rico.

A sanar! 

sopa de verduras

sopa de verduras y quinua

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Desayunos saludables

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 No tenía nada en la Refri. No había huevos ni pan.

Pero había avena y manzanas! Entonces, en 3 minutos ya tenía listo todo. Se hace rapidísimo. 

Avena, manzanas picadas, canela entera, clavos de olor. Cuando está listo, luego de 2-3 minutos, apagas el fuego. Si quieres le añades miel de abeja y un chorrito de leche.

Luego, frita a la licuadora con naranjas exprimidas y fruta picada para comer.

Rico 🙂

desayuno para niños

avena con manzanas, fruta y jugo

Es el fin de los tiempos?

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El otro día estuve conversando con una chica que es mamá de dos niños y me contó de su loca filosofía, un poco radical para mi gusto, pero le funciona.

Su idea es que no quiere a nadie que cuide de sus hijos porque primero, no quiere que nadie los toque. Y segundo, porque cree que el mundo cada vez está peor y que es justamente porque mucha gente ha sido criada por personas que no son los padres.

Qué temita no?

Polémico? Un poco. Sensible? Bastante.

Refleja la sociedad en la que vivimos? Yo creo que sí. Pero siento que nada es tan radical. No tiene por qué ser tan blanco o tan negro.

Igualmente, la decisión de tener una niñera o nana o persona que ayude con los bebés o niños debería, creo yo, ser un tema analizado y pensado donde cada familia llegue a la mejor opción posible. Lo que creo que no debería ser jamás es un tema impuesto y mucho menos automático.  Y sobre todo, lo que no debería lograr jamás es dependencia.

Bueno, yo no tengo por qué juzgar nada de esto. Pero creo que no se trata de copy-paste del vecino ni asumirse en una situación de desventaja personal a priori.

Simplemente siempre hay que analizar. Saber si es lo mejor o no, para todos, para el bebé o el niño , para los papás y para la niñera.

Mind re-set 

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Acabo de publicar lo que se siente cuando dejas a tu hijo al irte de viaje de trabajo (sentimiento un tanto distinto a cuando te vas de vacaciones). 

Pero ahora va la segunda parte que confiesa el lado “oscuro” de una madre. Ese lado de placer de poder estar 100% sola. No tener que estar pendiente de nadie más que tú y que tu única estúpida preocupación sea que te hagan bien el housekeeping.

Abrir el ojo, ir a correr al gimnasio por una hora completa sin cargo de consciencia, tomar desayuno y que alguien más lo prepare por ti, son solo dos pequeños detalles que no requieren nada de extraordinario. Pero lo disfrutas porque te lo mereces, sin que sea ningún trofeo de nada.

Y más allá de eso, el mayor de todos los placeres de estar sola en un cuarto de hotel es dormir como te plazca, en la posición que te dé la gana y las horas que te provoquen ininterrumpidamente. 

Tener la responsabilidad de criar a un hijo es lo mejor que me ha pasado, pero un break de una semana es válido y te refresca la mente, el cuerpo y el sueño. Y el sueño en todo nivel porque hasta he recordado episodios con cocodrilos (justo la noche que tuvimos una cena con la gente del trabajo y nos invitaron “aligator”) esta semana, cosa que había perdido en estos últimos meses.

Pero siempre el placer trae consigo dolor, dicen… (He leído y escuchado). Y mi dolor, gracias a Dios totalmente llevadero y nada grave, empieza con los días y horas finales del viaje. Empiezo a contar los minutos y el placer del sueño se va, y deja de ser profundo para despertar cada dos horas con la angustia de que no me deje el avión. 

Solo falta 1 vuelo. 

   

A un vuelo 

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Cuando una viaja por trabajo y deja al hijo en casa es difícil. No imposible claro. Pero sientes que dejaste una gran maleta importante que no puede venir contigo en el avión, ni a las reuniones, ni al hotel, ni a los almuerzos ni a los paseos que podrías tener en el tiempo libre.

Entonces, es como si tu maleta principal se quedó con lo mejor de tí y sientes que lo que te queda es vivir de la mejor manera, con la mejor actitud, pero incompleta. 

Y claro, como eres una mamá responsable y lo más organizada posible tu hijo está en la mejor compañía y en las mejores manos. Y como profesionalmente todo está bien, lo disfrutas. Pero ves el calendario y vas marcando día a día mentalmente. Contando las horas. Escondiendo el sentimiento de culpa. Llamando por teléfono, deseando tener suerte de que el pequeño quiera hablar y de pronto obtienes un “mamá, no me llames, estoy viendo televisión”.

Y en la sala de embarque te empiezas a encontrar con mamás con hijos por todos lados. Le sonríes a todos obviamente. Quieres ya al tuyo. 

Y los dejo. Hora de embarcar.