Archivos Mensuales: febrero 2013

¡Soy inocente!

Estándar

La culpa, una vez leí en algún lugar que no recuerdo, es un medio del sistema para controlarnos y mantenernos ordenaditos con facilidad.

Cuando eres mamá, a muchas nos ha pasado, llegas a colocar en disputa algunas actividades en comparación al tiempo que le dedicas a tu hijo. Creo que acá nos equivocamos. Y sentimos culpa cuando decidimos hacer alguna cosa que no sea estar con ellos por algún momento específico, por alguna razón ¿Qué sentido tiene?

Una tiene que continuar en la vida con los proyectos, claro, tratando de equilibrar el tiempo de calidad con los hijos, y eso no está en duda. Solo que algunas personas víctimas de la ola de culpabilidad maternal contaminada por el machismo, a veces tratan de transmitirte esa dosis de autodestrucción que no te lleva a nada, solo a contaminar a tu hijo con estrés, es decir, restan en lugar de aportar valor.

Lo que yo planteo y practico con mucha felicidad, con sonrisa en la cara y convicción, es primero tener muy claros los objetivos de las actividades que necesitas hacer que no incluyen a tus hijos. Si ese objetivo te va a ayudar a crecer personal, profesional, etc mente, y crees que a largo plazo te va a dar un retorno de la inversión de tiempo positivo, dale con todo. Sumas y si la ecuación es mayor a cero es bueno. Ahora, hay que tratar que el valor cualitativo que no encaja con una cifra, sea realmente potente, que te mueva y en el que puedas visualizar a tu hijo feliz, contigo, cuando tu objetivo esté cumplido.

En resumen, sin tanto floro: una mamá feliz hace hijos felices.

Anuncios