Archivos Mensuales: mayo 2012

Un día en la vida de una mamá de estreno

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Es bueno saber que sigo siendo yo a pensar de todo. A pesar de que hay alguien que necesita más de mí que yo misma.

Cambio de pañal. Con mucho cuidado.

Lactancia. Lacancia exclusiva. Lactancia exclusiva directa. Lactancia exclusiva directa cada hora, hora y media, dos horas. Depende totalmente de él y de nadie más. No importa. Es lo mejor para él.

Cambio de pañal.

Se durmió! Entonces, trataré de dormir aunque sea media hora. Pero primero voy al baño que hace 5 horas que no voy. Y aprovecho de lavarme los dientes! y aprovecho de ver un pquito de tele. No, mejor no. Mejor duermo.

Ya se despertó y hay que darle leche una vez más. Y que bote el chanchito. Y cambiarlo. Y el pañal también.

Y ahora hay que jugar un poco. Hay que mostrarle los juguetes de colores para que estimule la visión. Hay que hablarle, hay que cantarle.

Hay que abrirle la puerta a las visitas. Hay que llevarlo al doctor. Hay que conocerlo, identificar sus tipos de llanto. Hay que calmarlo cuando llora. Hay que ayudarlo con masajes en la barriga cuando tiene cólicos.

Cambio de pañal.

Hay que hacer algunas cosas cuando él duerme. Hay que aprender cómo se usa el saca leche eléctrico para aprovechar de sacar leche cuando no tome. O para tener reservas por si hay que salir. Hay que separar su ropa. La que le queda de la que no. Hay que buscar juguetes de su edad. Hay que organizar los pañales. Hay que comprar un tacho para los pañales.

Hay que darle leche.

Hay que sentarse un ratito porque cuando una recién da a luz las piernas se le hinchan. Hay que tratar de dormir con las piernas arriba. Hay que colocarlo de costado cuando duerma. Hay que dejar una luz prendida en la noche para mirarlo. Hay que acostumbrarlo al ruído en las noches.

Otra vez leche.

Hay que ordenar la ropa que te cambias a cada rato cuando bota leche. Hay que acostumbrarse a las ojeras. Hay que llamar a la farmacia el domingo en la noche para que traiga la crema de la escaldadura. Hay que imaginar cómo es el mundo afuera.

Hay que tomar fuerzas y volver a empezar.

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Sana, sana, colita de rana

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A los 4 meses y 1 semana Fausto, por primera vez, se enfermó. Y siento que es como si la enferma fuera yo. No he ido a la oficina para estar cerca y tratar de animarlo, pero la que necesita que la animen, más que a él, soy yo.

Lo bueno es que está mejorando. La tos está disminuyendo y la congestión también. Pero en un ser humano tan pequeño, un virus respiratorio no es un juego para nada. Y tengo que hacerme a la idea de que es un proceso que podría durar más o menos 1 semana.

Y algo mejor, es que no es grave.

Ahora, con este tipo de experiencias, es que una debe ser muy paciente. Característica de la que creo, muchas veces cojeaba. Pero hoy no tengo otra opción porque desesperarme no iba a darme la solución. Aunque confieso que he dejado algunas veces en estos días, que la angustia se apodere de mi. Eso no lo puedo permitir.

Entonces, voy a hacer toda la fuerza mental positiva para que la tos, los mocos y la flema se alejen de nuestras vidas por mucho tiempo. Si se pudiera, para siempre. ¿Estoy siendo ilusa? Por lo menos estoy siendo positiva.

Ya sé, no es para tanto. Pero es mi primer hijo, y su primera enfermedad. No me quiten las ganas de sufrir con él exageradamente algo que es común en todos los bebés, y claro, en todas las mamás.