Archivos Mensuales: abril 2012

¡Cuántos regalos!

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Siempre he ido a Baby Showers o he visto a amigas con hijos, pero jamás me imaginé que un bebé podría atraer de tal manera la atención como para obtener tantos regalos.

Es impresionante. Es algo que hay que agradecer definitivamente. Sobre todo porque eso expresa que hay mucha gente pendiente de uno que solo quiere hacerte sentir bien y regalarte algo lindo para el bebé.

A pesar de que no me ha gustado mucho en la vida ser el centro de atención, en mi Baby Shower tuve que dejar las pocas ganas de sentarme en público a abrir regalos. Y fue algo simpático, aunque un poquito agotador. Pero el balance fue evidentemente positivo. No solo por lo material, sino porque se reafirman algunas relaciones con gente que no ves mucho.

Ese mismo día, llevar todos los regalos a mi casa significó trasladarnos en 4 autos. Subimos todo a nuestro departamento con la ayuda de mis papás, los padrinos y nosotros mismos. Mi casa mide 82 metros cuadrados y estaba tomada por cajas, papeles de regalo, ropa, juguetes.

Ese día, el padre se fue a dormir agotado, porque estuvo haciendo algunas cosas junto con quienes organizaron este impredecible evento. Yo, a pesar de lo agotada que estuve, confieso que comencé a mirar una vez más, cosa por cosa. Comencé a descubrir el nuevo mundo que pronto iba a llegar a mi vida. Empecé a llenar el closet de Fausto con todo asombrándome de a pocos con los artículos que nunca antes había imaginado que existían.

Una mamá, a pesar de llevar la barriga, y qué barriga! también necesita ciertas reafirmaciones que hacerse para comprobar una y otra vez que se le viene un hijo. Los cambios físicos no lo son todo. Una también necesita que su cerebro, sus emociones y su estado mental se preparen para recibir a un bebé que dependerá de nosotras por mucho tiempo.

Este tiempo que tuve para guardar cosas del Baby Shower, en mi casa, a las 12 de la noche, día de semana, sabiendo que al día siguiente tenía que trabajar temprano, fue uno de esos momentos de acercamiento a la verdad. Y mi verdad se llama Fausto.

Minientrada

Practiqué yoga hace un par de años y cuando salí embarazada decidí que quería continuar con la actividad física y traté de caminar en las noches luego del trabajo. Pero como no soy muy aficionada a la caminata y sí un poco más a correr, me aburrí.

Es entonces cuando llegó a mí la opción de practicar yoga prenatal. Averigué en Lima Yoga  y encontré la opción que necesitaba: trabajo físico, relajación y conexión conmigo misma y mi bebé.

Recomiendo que todas las embarazadas que estén en condiciones de estirarse, echarse en el piso, etc, lo practiquen. El yoga las va a ayudar a eliminar tensiones y olvidarse del estrés como lo hizo conmigo. Sobre todo si están trabajando y lidiando con las necesidades de la gestación.

Era muy interesante sentir el movimiento de Fausto en mi, cuando estábamos en la relajación final de la clase. Mientras mi mente estaba en blanco, pareciera que él aprovechaba para reafirmar su existencia moviéndose con toda su energía. Espero que él lo practique cuando crezca un poco más. ¿Se acordará de que mientras estuvo dentro lo practicaba yo con él? ¿Recordará el “Ohmmmm”?

Namaste.

Yoga prenatal